{"id":352,"date":"2024-07-22T17:50:36","date_gmt":"2024-07-22T15:50:36","guid":{"rendered":"https:\/\/casadelaalquimiaaliksir.com\/?p=352"},"modified":"2024-07-24T15:51:11","modified_gmt":"2024-07-24T13:51:11","slug":"comentario-a-la-clave-xii-de-basilio-valentin-por-abu-omar-yabir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/casadelaalquimiaaliksir.com\/index.php\/2024\/07\/22\/comentario-a-la-clave-xii-de-basilio-valentin-por-abu-omar-yabir\/","title":{"rendered":"Comentario a la Clave XII de Basilio Valent\u00edn por Abu Omar Yabir"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"728\" src=\"https:\/\/casadelaalquimiaaliksir.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Musaeum_Hermeticum_1678_XII._Clavis_AQ40_Key_12-1024x728.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-353\" srcset=\"https:\/\/casadelaalquimiaaliksir.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Musaeum_Hermeticum_1678_XII._Clavis_AQ40_Key_12-980x697.jpg 980w, https:\/\/casadelaalquimiaaliksir.com\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Musaeum_Hermeticum_1678_XII._Clavis_AQ40_Key_12-480x341.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><span class='et-dropcap'>L<\/span>a \u00faltima figura muestra un alquimista frente a un horno donde arde un fuego violento. El sol y la luna aparecen por la ventana y abajo hay una maceta o crisol de donde nacen dos flores. A su izquierda un le\u00f3n devora una serpiente. Las dos flores simbolizan las dos piedras, roja y blanca. El horno es el Atanor real y eterno, y el le\u00f3n devorando la serpiente podr\u00eda considerarse como el s\u00edmbolo de la fermentaci\u00f3n de la piedra. Esta para ser transmutativa debe ser fermentada con plata u oro seg\u00fan se trate de la piedra al blanco o al rojo, pues al devorar el mercurio de los metales perfectos y especificarse con su azufre, se convierte en polvo de proyecci\u00f3n. El proceso est\u00e1 claramente descrito en el texto y exime de cualquier explicaci\u00f3n. En este punto el alquimista se ve en el trance de realizar sobre \u00e9l mismo el proceso correspondiente de transmutaci\u00f3n asequible al g\u00e9nero humano, lo que enlaza con el pol\u00e9mico tema de la Alquimia y la inmortalidad. La Gran Obra, la Vida Eterna, la Iluminaci\u00f3n y el destino \u00faltimo del hombre. Tales son los enigmas que en realidad se pretende desvelar con la Alquimia. Las referencias a estas cuestiones no son excesivamente abundantes. Algunos autores, como Nicol\u00e1s Flamel se limitan a decir que se ve\u00eda \u00abforzado a ocultar su intensa felicidad para no llamar la atenci\u00f3n\u00bb , porque la Piedra le hab\u00eda \u00abborrado el pecado original del hombre\u00bb. Algunos otros de inclinaci\u00f3n m\u00edstica, tales como Sendivogius o Boehme intentan expresar cosas que en realidad no pueden expresarse, mediante diferentes discursos teol\u00f3gicos. Otros ni eso, y se limitan a alabar las virtudes medicinales del Elixir. En realidad aqu\u00ed existen dos cuestiones diferentes. Por una parte esta el asunto de la inmortalidad f\u00edsica, que tomado literalmente es obviamente ut\u00f3pico. Existe la prolongaci\u00f3n de la vida por exaltaci\u00f3n de la energ\u00eda vital y la salud. La cuant\u00eda de dicha prolongaci\u00f3n es imprevisible y depende de muchos factores, tales como el estado previo de salud del alquimista. Aquel que haya perdido los ri\u00f1ones o el h\u00edgado, obviamente no va a regenerarlos. Igualmente influye su constituci\u00f3n energ\u00e9tico-an\u00edmica. Al nacer recibimos una triple energia compuesta por la herencia, el impulso vital y una \u00abenerg\u00eda primaria o ancestral\u00bb. Esta triple energ\u00eda se va consumiendo con los a\u00f1os y habitualmente encuentra en un siglo el l\u00edmite m\u00e1ximo de sus posibilidades. En ocasiones es m\u00e1s escasa de lo normal y las posibilidades de vida se acortan considerablemente por activaci\u00f3n precoz de los programas de degeneraci\u00f3n celular, como ocurre en los s\u00edndromes de vejez prematura. La Piedra Filosofal, gracias a su gran sutileza y capacidad de penetraci\u00f3n, es capaz sin embargo de restaurar esta energ\u00eda y renovar al organismo de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, rechazando sus impurezas f\u00edsicas y energ\u00e9ticas, pero siempre hasta ciertos l\u00edmites que vienen determinados por la calidad de los factores antes citados. Pero todo esto no tiene nada que ver ni de cerca ni de lejos con la aut\u00e9ntica inmortalidad. El problema es m\u00e1s sutil, aunque admite ser razonado hasta cierto punto. Reflexionemos. El ser humano es una unidad compuesta de elementos f\u00edsicos y otros que llamaremos gen\u00e9ricamente \u00abespirituales\u00bb. El cuerpo f\u00edsico, al igual que todo sujeto que se desarrolla en el reino del tiempo (Kronos) est\u00e1 sometido a sus leyes de nacimiento, desarrollo y muerte. En cambio los componentes superiores del esp\u00edritu humano, se elevan por encima de este reinado y participan de la eternidad, es decir de una existencia intemporal. Nuestro problema actual es que la consciencia f\u00edsica del cerebro no est\u00e1 preparada para percibir \u00e9sto. La influencia es indirecta, a trav\u00e9s de ideales, motivaciones superiores y \u00absed de esp\u00edritu\u00bb que nos llevan a una b\u00fasqueda de aquello que intuimos pero no percibimos. Tal es una manifestaci\u00f3n de lo que el cristianismo llama \u00abpecado original\u00bb, ya que el ente humano al participar del \u00ab\u00e1rbol de la ciencia de los opuestos\u00bb, queda como escindido y condenado a reconciliarse con sigo mismo, a trav\u00e9s de su propio esfuerzo evolutivo. Para ello desciende hasta el plano de m\u00e1xima inercia donde comprende la esclavitud de la mente y lo enga\u00f1oso de las apariencias. De esta manera comienza a buscar la esencia de donde provino, oculta en el cielo y en lo m\u00e1s profundo de la materia, realizando que en el Universo no hay exterior ni interior, sino que Todo es Uno. Si con un vigoroso esfuerzo de la personalidad y con ayuda de la sincronicidad herm\u00e9tica, convertimos nuestro cuerpo-alma en una sal purificada y sublimada capaz de recibir el influjo del hombre-esp\u00edritu, un puente luminoso llega a tenderse a trav\u00e9s del abismo de oscuridad de la consciencia. Entonces como dice un antiguo \u00absutra\u00bb oriental: \u00abel veedor (purusha) se establece en su propia naturaleza.\u00bb La conciencia cerebral es silenciosamente golpeada como por un rel\u00e1mpago y es entonces cuando se percibe la inmortalidad, de la que en realidad siempre hemos participado aunque no nos di\u00e9ramos cuenta de ello. El Ouroboros ha mordido su cola y el ciclo de la Gran Obra se ha cumplido. Somos mortales e inmortales al mismo tiempo. Reconocemos nuestro destino y nos hacemos libres. Saludos cordiales, Abu Omar Yabir<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La \u00faltima figura muestra un alquimista frente a un horno donde arde un fuego violento. 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El horno es el Atanor real y eterno, y el le\u00f3n devorando la serpiente podr\u00eda considerarse como el s\u00edmbolo de la fermentaci\u00f3n de la piedra. Esta para ser transmutativa debe ser fermentada con plata u oro seg\u00fan se trate de la piedra al blanco o al rojo, pues al devorar el mercurio de los metales perfectos y especificarse con su azufre, se convierte en polvo de proyecci\u00f3n. El proceso est\u00e1 claramente descrito en el texto y exime de cualquier explicaci\u00f3n. En este punto el alquimista se ve en el trance de realizar sobre \u00e9l mismo el proceso correspondiente de transmutaci\u00f3n asequible al g\u00e9nero humano, lo que enlaza con el pol\u00e9mico tema de la Alquimia y la inmortalidad. La Gran Obra, la Vida Eterna, la Iluminaci\u00f3n y el destino \u00faltimo del hombre. Tales son los enigmas que en realidad se pretende desvelar con la Alquimia. Las referencias a estas cuestiones no son excesivamente abundantes. Algunos autores, como Nicol\u00e1s Flamel se limitan a decir que se ve\u00eda \u00abforzado a ocultar su intensa felicidad para no llamar la atenci\u00f3n\u00bb , porque la Piedra le hab\u00eda \u00abborrado el pecado original del hombre\u00bb. Algunos otros de inclinaci\u00f3n m\u00edstica, tales como Sendivogius o Boehme intentan expresar cosas que en realidad no pueden expresarse, mediante diferentes discursos teol\u00f3gicos. Otros ni eso, y se limitan a alabar las virtudes medicinales del Elixir. En realidad aqu\u00ed existen dos cuestiones diferentes. Por una parte esta el asunto de la inmortalidad f\u00edsica, que tomado literalmente es obviamente ut\u00f3pico. Existe la prolongaci\u00f3n de la vida por exaltaci\u00f3n de la energ\u00eda vital y la salud. La cuant\u00eda de dicha prolongaci\u00f3n es imprevisible y depende de muchos factores, tales como el estado previo de salud del alquimista. Aquel que haya perdido los ri\u00f1ones o el h\u00edgado, obviamente no va a regenerarlos. Igualmente influye su constituci\u00f3n energ\u00e9tico-an\u00edmica. Al nacer recibimos una triple energia compuesta por la herencia, el impulso vital y una \u00abenerg\u00eda primaria o ancestral\u00bb. Esta triple energ\u00eda se va consumiendo con los a\u00f1os y habitualmente encuentra en un siglo el l\u00edmite m\u00e1ximo de sus posibilidades. En ocasiones es m\u00e1s escasa de lo normal y las posibilidades de vida se acortan considerablemente por activaci\u00f3n precoz de los programas de degeneraci\u00f3n celular, como ocurre en los s\u00edndromes de vejez prematura. La Piedra Filosofal, gracias a su gran sutileza y capacidad de penetraci\u00f3n, es capaz sin embargo de restaurar esta energ\u00eda y renovar al organismo de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, rechazando sus impurezas f\u00edsicas y energ\u00e9ticas, pero siempre hasta ciertos l\u00edmites que vienen determinados por la calidad de los factores antes citados. Pero todo esto no tiene nada que ver ni de cerca ni de lejos con la aut\u00e9ntica inmortalidad. El problema es m\u00e1s sutil, aunque admite ser razonado hasta cierto punto. Reflexionemos. El ser humano es una unidad compuesta de elementos f\u00edsicos y otros que llamaremos gen\u00e9ricamente \u00abespirituales\u00bb. El cuerpo f\u00edsico, al igual que todo sujeto que se desarrolla en el reino del tiempo (Kronos) est\u00e1 sometido a sus leyes de nacimiento, desarrollo y muerte. En cambio los componentes superiores del esp\u00edritu humano, se elevan por encima de este reinado y participan de la eternidad, es decir de una existencia intemporal. Nuestro problema actual es que la consciencia f\u00edsica del cerebro no est\u00e1 preparada para percibir \u00e9sto. La influencia es indirecta, a trav\u00e9s de ideales, motivaciones superiores y \u00absed de esp\u00edritu\u00bb que nos llevan a una b\u00fasqueda de aquello que intuimos pero no percibimos. Tal es una manifestaci\u00f3n de lo que el cristianismo llama \u00abpecado original\u00bb, ya que el ente humano al participar del \u00ab\u00e1rbol de la ciencia de los opuestos\u00bb, queda como escindido y condenado a reconciliarse con sigo mismo, a trav\u00e9s de su propio esfuerzo evolutivo. Para ello desciende hasta el plano de m\u00e1xima inercia donde comprende la esclavitud de la mente y lo enga\u00f1oso de las apariencias. De esta manera comienza a buscar la esencia de donde provino, oculta en el cielo y en lo m\u00e1s profundo de la materia, realizando que en el Universo no hay exterior ni interior, sino que Todo es Uno. Si con un vigoroso esfuerzo de la personalidad y con ayuda de la sincronicidad herm\u00e9tica, convertimos nuestro cuerpo-alma en una sal purificada y sublimada capaz de recibir el influjo del hombre-esp\u00edritu, un puente luminoso llega a tenderse a trav\u00e9s del abismo de oscuridad de la consciencia. Entonces como dice un antiguo \u00absutra\u00bb oriental: \u00abel veedor (purusha) se establece en su propia naturaleza.\u00bb La conciencia cerebral es silenciosamente golpeada como por un rel\u00e1mpago y es entonces cuando se percibe la inmortalidad, de la que en realidad siempre hemos participado aunque no nos di\u00e9ramos cuenta de ello. El Ouroboros ha mordido su cola y el ciclo de la Gran Obra se ha cumplido. Somos mortales e inmortales al mismo tiempo. 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